La mejor manera de estar en el mundo

La mejor manera de estar en el mundo no existe.

No hay una “mejor manera de estar en el mundo”. ¿Cómo iba siquiera a ser posible esto? ¿Quién podría decidir que es esta o aquella, efectivamente, la mejor manera?

¿Es mejor ser una persona activa, extrovertida, dinámica, con fuerza, de las que se come el mundo…? ¿Sí? ¿Por qué? ¿Para qué?

Si te sientes feliz así, si sientes el impulso de la vida naciendo desde tu interior e impulsándote de esa manera, fantástico. Vívelo. Pero si te sientes sin fuerzas, sin ganas de salir al mundo, inactivo, hacia dentro… ¡fantástico también! ¡Vívelo!

Vamos con un ejemplo práctico:

Los bebés, ¿son mejores cuando están dentro o cuando están fuera de la barriga de su mamá?

Imagina decirle a un bebé que está gestándose en el interior de su madre que lo está haciendo fatal: está todo el día encerrado ahí dentro, no atiende a lo que se le dice, no interactúa con el mundo ni con otras personas… ¡Ese bebé tiene algún tipo de problema, obviamente!

¿Por qué no honrar el momento en el que nos encontramos, así como el momento en el que se encuentra el otro?

Y ahora, un paralelismo:

Si somos como el sol e irradiamos luz y calor allá donde vamos, destacando en el cielo por amplio que este sea, genial. Disfrutemos y honremos esa expansión externa que nace de nuestra propia incandescencia.

Pero si somos como la ostra, sumergida en lo más hondo de nuestras profundidades marinas, allá donde no llega la luz, completamente cerrados y volcados en nosotros mismos, ¡genial también!. Honremos el íntimo contacto que tenemos solo con nosotros mismos. Permitamos que se incube y crezca la perla que está en nuestro interior.

Al final, estar “hacia fuera” o estar “hacia dentro” son solo dos estados diferentes, que tienen que ver con dos momentos vitales distintos, que tienen que ver con lo que la vida nos está invitando a expresar o a no expresar en un instante concreto.

Y dicho lo anterior… Me gusta observar que estamos en invierno. Se acerca la Navidad. Se termina un año y empieza otro nuevo. Hace frío. Los días son más cortos. Las noches, más largas. Mi cuerpo tiene menos vitalidad… Y, en mi caso, oigo un eco resonando en mi interior que me invita a que, más allá de las fiestas familiares, las luces en las calles, el árbol de navidad y los fuegos artificiales busque un poco de recogimiento.

Y me gusta. Veo los periodos de recogimiento como ciclos necesarios de incubación. Y me abro a sentirme, por momentos, cerrado al mundo y a sus ruidos. Y me abro a que dentro de mí se geste aquello que quiera gestarse en este momento tan oscuro del año. Y que luego, allá en primavera, florezca y la vida vuelva a fluir, con más fuerza, por mis venas.

¿Y tú? ¿Cómo te sientes en esta época? ¿Sientes alguna diferencia?

Imagen realizada por ssoosay


2 respuestas a “La mejor manera de estar en el mundo

  1. ¡Qué bueno tu compartir! Creo que muchos nos alegramos de que te hayas abierto al mundo y a sus ruidos para compartirte con nosotros. ¡Gracias!

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