La amabilidad: un valor existencial

 

¡Cuánto nos cuesta ser amables!

Y no hablo de la amabilidad hacia los demás. No va a ser este un mensaje del tipo “hay que ver la falta de educación que hay en estos días”, “es que los jóvenes (rellenar con el primer tipiquismo que se te ocurra)” o uno de esos de “pues es que en mis tiempos, estas cosas no pasaban, mire usted”…

Nada más lejos de mi intención. A mí (y entiendo que también a ti, si estás aquí) me gusta la profundidad.

¿Y dónde encontramos una mayor profundidad?

Pues, aunque suene a tópico, en nosotros mismos. Y es que la amabilidad, también, empieza en nosotros.

Vamos con una batería de preguntas, para un mayor entendimiento:

¿Cómo te tratas a ti mismo cuando te sientes cansado?

¿Te cuidas, te comprendes y te tratas con amabilidad, o piensas que no deberías sentirte cansado, que deberías hacer más de lo que haces o que, sencillamente, hay algo que está mal en ti y deberías solucionarlo tomando, por ejemplo, esas pastillas que anuncian en la tele y que harán que tengas la energía que, obviamente, no debería faltarte?

¿Y si se te ocurre un pensamiento que no deberías tener como, por ejemplo, que tendrías relaciones sexuales con el vecino -aunque él está casado y tú llevas puesto un anillo de castidad-? ¿Con cuánta amabilidad te tratas cuando ocurre algo pot el estilo? ¿Te dices que definitivamente estás muy mal? ¿Tratas de apartar esos pensamientos erróneos de tu conciencia?

Lo mas probable es que nadie te enseñara a ser amable contigo mismo. Seguramente nadie te dijo: “tranquilo. Si estás sintiendo eso, está bien. Si estás pensando eso, está bien. Lo que sientes, lo que piensas… ni siquiera lo que haces puede definirte. Tranquilo. Trata eso, por mucho que te disguste, con amabilidad. Ábrele los brazos y ábrazalo.”

Lo entiendo: nadie te lo dijo nunca. Las frases que solemos oír suelen ser, más bien, del tipo “no deberías pensar eso”, “no deberías hacer eso” e, incluso, “no deberías sentir eso”.

Pero hoy podemos tomar una decisión distinta a las decisiones que hemos tomado hasta ahora. Hoy podemos tratarnos con cariño. Podemos oír la voz en nuestra cabeza que dice “no debes” y abrazarla también. Y esa es la clave: incluimos, en nuestro abrazo, a la voz que nos dice que no abracemos esto o aquello. Es un gesto interno.

 

Fotografía realizada por rumpleteaser.


2 respuestas a “La amabilidad: un valor existencial

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